Mostrando entradas con la etiqueta Johamm W. Goethe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Johamm W. Goethe. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de enero de 2015

We create our reality.

Érase una vez una clase de literatura universal formada por un profesor –como toda clase debe de tener− y sus catorce alumnos. Llegados de unas largas –cortas para otros muchos− vacaciones se sumergían en el mundo de los libros. Mientras uno de ellos mantenía su imaginación con vida, luchando contra piratas junto con el mismísimo Peter Pan, el resto vivía en la realidad, manteniendo su atención en la nueva lectura de aquel trimestre: El Jugador, escrita por Fiodor Dostoievsky.

Quedaba poco para tocar la sirena que indicaba el cambio de clase cuando el profesor les mencionó dos citas de este escritor ruso para que reflexionaran sobre ellas.

El hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci
"El hombre es un misterio, hay que resolver el misterio y si uno pasa la mayor parte de su vida intentando resolver el misterio: no dirán que ha perdido el tiempo."
(Carta a su hermano, 1839)

Desde el inicio de los tiempos hemos tratado de averiguar preguntas básicas para el ser humano. Las preguntas esenciales de la vida se repiten generación tras generación: cuál es el sentido de la vida, el bien, el mal, la muerte, el dolor... en definitiva, qué es el ser humano y cómo puede ser feliz. En nuestro mundo actual estas preguntas siguen teniendo vigencia, pero tal y como menciona Dostoievski, todo aquel que intente encontrar respuestas a estas preguntas no está perdiendo el tiempo.
Cualquiera podría no estar de acuerdo con la cita de este escritor, podría pensar que el intentar descubrir qué es el hombre es un enigma sin respuesta, que lo importante es que existimos y debemos disfrutar de la vida lo máximo posible, porque vivir, solo se vive una vez. Ya antiguamente, desde la Edad Media, cobrando importancia en el Renacimiento, Barroco y Romanticismo, hasta llegando a nuestros días (¿quién no conoce acaso la mítica expresión “Hakuna Matata”?) está presente la locución latina Carpe Diem: aprovecha el momento, disfruta el ahora, vive el momento porque vas a morir pronto. Mucha gente pensaría esto, ¿verdad? No te compliques la vida, simplemente vívela, ¿a quién le importa el saber porque estamos vivos y las rocas no? Solo disfruta del momento. 

Pero… ¿realmente es una pérdida de tiempo el intentar resolver el misterio del ser humano?
Si retrocedemos al pasado, nos encontramos con el pensamiento del mundo griego. En aquel mundo el hombre se proponía conseguir una explicación a todos los acontecimientos de su vida, tanto a los aspectos fundamentales de su existencia como a los grandes problemas y el origen del mundo, y dicha explicación solo la encontraban en base a los dioses y a los mitos. Básicamente la actitud que reinaba en el mundo griego era ni más ni menos que una actitud mítica. Por ejemplo, el origen de la Vía Láctea según la mitología era que Hera (esposa de Zeus) al apartar de forma brusca a Heracles (Hércules) de su pecho al descubrir que este era hijo de Zeus y una de sus amantes, se creó la Vía Láctea a partir de su leche derramada. Sus explicaciones eran así, como algo tan simple que es para nosotros la lluvia hoy en día, para los griegos esto ocurría sencillamente porque el dios Zeus estaba cabreado.

No sé vosotros, pero a mí me parece un buen inicio para encontrar respuestas a nuestros enigmas. Sin embargo, poco a poco fueron surgiendo personas que se revelaron y dejaron de pensar... digámoslo así “míticamente”, para después poder utilizar inteligentemente la razón como el conocimiento y el dominio de la única realidad.

Mucho más tarde surgió la ciencia. Recuerdo como el año pasado estudiábamos al famoso método científico y sus pasos para que el problema, la pregunta, la duda de alguien llegara a ser una ley o principio. Por supuesto, tal y como nos explicó nuestro profesor, muchos resultados, conclusiones eran rechazados, pero eso no significaba la pérdida de tiempo de una persona, sino que esa hipótesis podía servir de ayuda a cualquier otro para dar con la clave de su misterio.

En conclusión, lo que quiero decir con todo esto, es que la vida del ser humano es una constante evolución. Que alguien pase su vida intentando encontrar porqués no es en absoluto un desperdicio de tiempo, sino, a mi parecer, una generosa forma de proporcionarnos a todos nueva información.

No obstante, la ciencia no es la única en busca de respuestas, también lo es la religión. La historia de Adam y Eva como explicación del origen del ser humano según el cristianismo es un buen ejemplo, pero entonces, ¿cuál es la respuesta acertada a los enigmas del hombre? Muchos de nosotros diremos que la que se basa en la realidad, descartando así la teoría de los griegos, por ejemplo.
Pero… ¿qué es real?

Sin dejar de lado a nuestro querido Dostoievsky, veamos lo que es real para él, el concepto realismo desde su punto de vista.

«Por mi parte indicaré que casi toda realidad, aunque tiene sus leyes inmutables, casi siempre es increíble e inverosímil. Y a veces cuanto más real es un hecho tanto más inverosímil parece»
(El idiota, 1869)

Lo sé, a primera vista parece todo un trabalenguas, incluso a mi misma me ha costado un tiempo comprenderlo, pero no es tan complicado como parece.
Esta cita −sacada de El Idiota, una de sus novelas más importantes− expone la realidad como algo que, a pesar de ser real, no es creíble.
Os pondré un claro y reciente ejemplo. En el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se lee: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Este fue impuesto en 1948, y aún hoy día, en el mismísimo siglo XXI, como podemos ver por el famoso atentado terrorista en París, por la muerte del director del semanario satírico Charlie Hebdo, sigue sin cumplirse dicho artículo. Y dicha noticia es tan famosa por el impacto que nos ha causado. Porque hablamos de unos dibujos contra balas. Porque claro que la ofensa contra el profeta Mahoma afecta a los musulmanes, pero nada justifica ni el terror ni el ataque a lo más sagrado que es la vida. Y esto es un suceso real, por mucho que nos cueste creerlo. Y es a esto a lo que se refería Dostoievsky. A que la realidad supera la ficción.


Entonces, retomando la pregunta de antes… ¿qué es real?
El otro día mi profesora de filosofía decía que lo real es lo que existe. Si no existes, no eres real.
Y esto me hizo reflexionar y concluir en que no estaba de acuerdo con ella.
Relacionamos la realidad a lo que vivimos, al día y día, a los acontecimientos que ocurren, a un caballo… pero cosas como los unicornios, el Conde Drácula, el infierno… eso lo relacionamos como irreal.
A mi modo de ver, la mayoría de la sociedad no le gusta la realidad en que vivimos. Supongo que todos tenemos esta imagen en la cabeza de cómo se supone que queremos que ocurran las cosas, cuando luego la realidad nos golpea. Como Dostoievsky declara, la realidad casi siempre es inverosímil. Problemas como que una parte del mundo vive en extrema pobreza y hambre, que de las millones de personas que viven en este mundo no encuentres a tu media naranja o simplemente tu amor no sea correspondido, que tus padres no te acepten tal y como eres, que te sientas solo y un gran etcétera. 


Y es que queridos amigos, desde que doy uso a la razón, la vida no es justa, ni tampoco perfecta. Es por esto que vivimos en busca de nuestro final feliz. Sí sí, ese final de Disney en el que el príncipe acaba besando a la princesa y comieron perdices y vivieron felices.

Y aquí va mi teoría: y es que la ficción, tal y como la conocemos, pienso que se basa en nuestras expectativas. Porque toda obra ficticia tiene algo de real en ella. Por ejemplo, cojamos a Frankenstein del canon literario. Tal y como menciona la Wikipedia (como cualquier persona haría), clasifica esta novela en el género de ciencia ficción. Todos razonaríamos esto como “los monstruos no existen”. ¿Y si os digo yo que a mí no me parece tan ficticia, sino que, al revés, para mí es muy real? El protagonista, Víctor Frankenstein, es un hombre en busca de la clave de la vida. ¿Os parece que es la única persona que ha intenta resolver el misterio de la vida en el largo trascurso de la humanidad? Y si pensamos en el “monstruo”, si nos surcamos en la lectura de esta novela, para mí Frankenstein es un personaje muy real. No es monstruo, es simplemente que tiene sentimientos. El rechazo, la soledad… ¿acaso eso no existe? ¿No es real?

Los sentimientos, en todas las novelas, películas, obras de arte,... son muy reales, dejando aparte la ficción. Cojamos la obra más famosa y ficticia que existe: Star Wars. ¿Quién no te dice que te puedes sentir identificado con Anakin Skywalker porque se unió a los sith como Darth Vader para poder salvar a su esposa Padme Amidala? Pienso que mucho de nosotros daríamos lo que fuera por amor, y a pesar de toda la ficción de esta obra como de muchas, los sentimientos son reales.


Respecto a esto me gustaría decir que me cansa esa gente que nos dicen que estamos perdiendo el tiempo leyendo esas tonterías, que nos están lavando el cerebro a nuestra generación y a nuestra sociedad. En mi opinión, aprendemos de estos libros y películas mucho más que la escuela nunca podría enseñarnos. Sinceramente, no sería la persona que soy hoy sin esas historias. La ficción puede mantener la mayor sabiduría, si la historia es lo suficientemente buena como para hacernos sentir y entender. 

Por lo tanto, a mi modo de ver, construimos historias fantásticas, nos sumergimos en estas sólo para escapar de la realidad.







Y no solo por eso me parecen reales, sino que, centrándonos en concreto en la literatura que de eso trata esta asignatura, estoy segura de que cada autor incluye una pequeña parte de su vida en sus obras. ¿Quién sabe si la razón de Shakespeare de dar muerte a todos los personajes en sus novelas tiene algo que ver por cómo le afectó su oficio en el matadero/carnicería en el que trabajó en su infancia? ¿Que no hay algo de su hijo fallecido Hamnet en su obra Hamlet? ¿Que el romance de Werther hacia Charlotte no tiene nada que ver con el que tuvo Goethe hacia la prometida de uno de sus amigos de mismo nombre? ¿Que la epilepsia que posee el protagonista de El Idiota de la novela de Dostoievsky no está inspirada en la que él mismo tuvo? ¿Que la novela El Jugador imita la grave adicción por el juego que este poseía? ¿Que al igual que Goethe, el personaje Paulina Alexandrovna está inspirado en la misma Polina Suslova y por ello el protagonista tiene el mismo carácter y sentimientos que el propio Dostoievsky? ¿Casualidad? No lo creo.

Por supuesto, decir que la realidad no es la misma para cada uno de nosotros. Cada uno la percibe a su manera. Mientras que para unos el único dios que existe es Dios padre, para otros es Alá. Mientras que para las mujeres del Decamerón el amor era algo abierto, carnal para Romeo, por ejemplo, era algo muy pasional y platónico. Mientras que para mí el cielo es de color azul para un daltónico es amarillo. Nadie se equivoca, nadie está loco, simplemente como diría Cheshire: “mi realidad es diferente a la tuya”.


Como ya he mencionado antes, la mayoría de nosotros intentamos huir de la realidad, recurriendo la ficción. Esta ha sido asignada por siglos como "falsa", sin embargo, como ya dije, la buena ficción ofrece más verdad sobre el mundo, sobre la vida, e incluso sobre el lector, que puede encontrarse en la no-ficción.






Yo sé cómo la ficción me importa, porque si quiero expresarme, tengo que inventarme una historia en mi cabeza. Algunas personas lo llaman imaginación. Para mí, no es imaginación, es sólo una forma de ver. Si hay gente que piensa que Dios es real a pesar de no haberlo visto nunca, ¿porque no iba yo a pensar que los fantasmas son reales también? Pienso que, dentro de los libros, también existe una realidad, porque nosotros aceptamos leer como si todo lo que sucediera fuera real, no leemos para juzgar los sucesos anormales, sino que leemos entregándonos a la historia. 

Esto me hace pensar en el proceso de la vida. En la infancia, cuando somos niños, todos tenemos sueños, ¿cierto? No sé vosotros, pero a mí Disney y mis libros me afectaron mucho. Me imaginaba mis historias, por ejemplo, cuando iba al centro comercial me iba a la sección de juguetes imaginándome que todos estos poseían vida. Usaba la imaginación constantemente. Estoy segura de que todos nosotros de pequeños éramos unos pequeños Don Quijotes. Y a medida que crecemos, que aprendemos, vemos viendo que todo esto no es así. Que no existen los cuentos de hadas. Que la realidad no es tan bonita como la pintan.
Y es entonces cuando empiezas a comprender por qué Peter Pan no quería crecer.




Sin embargo Peter Pan no es real, ni esto es un barco rodeado por piratas y mucho menos Nunca Jamás, así que vuelve a la realidad.



sábado, 13 de diciembre de 2014

Mi libro de cabecera es un revólver.


El deseo de Romeo y Julieta era estar juntos, ¿cierto? ¿Pero que hubiera ocurrido si Julieta no hubiera correspondido al amor de Romeo? ¿Se hubiera suicidado él solo? Según el criterio de Romeo no podemos saberlo, pero según el de Werther, nuestro nuevo protagonista, sí. 

Werther, la novela de Johann W. Goethe, la nueva novela asignada para nuestra asignatura, trata sobre el típico trío: Werther -nuestro protagonista-, Charlotte -la mujer ideal-, y Albert -prometido de Charlotte-. Como os podéis imaginar, si Charlotte está casada, ¿que pinta Werther? Pues a pesar de esta condición, Werther se enamora de Lotte. Pero no, para nada ocurre como en Decamerón, es un amor pasional como en Romeo y Julieta, solo que no es correspondido -hasta el final, como descubriréis-. Por lo que, no, Werther no es ningún tipo de amante de Lotte. Y al igual que en todos los tríos, no acaba bien. Alguien sobra, ¿y quién es ese? Werther. Y sí, como podéis imaginarlo por el título de esta entrada, se trata de un suicidio.

El suicidio de nuevo es el destino (como en Romeo y Julieta) al que se enfrenta Werther y se desliza de forma visible e inexorable en la obra casi desde un principio, es la expresión máxima del pensamiento romántico. Es el estallido último de la voluntad, en el que, ante una posición en la que se fuerza o la realización del deseo o la destrucción del ser, se toma ésta última opción. En una concepción en la que se prima el deseo y los arranques, la pasión y la fogosidad, esto encuadra perfectamente como última solución del capricho no consumado, como consecuencia del empuje sin tregua del ego, del individualismo.
Es una actitud propia de la adolescencia esta subjetividad exacerbada, su expresión última, esa autodestrucción, que podría asemejarse a un tipo de harikiri (es como el suicidio ‘a lo japonés’ en el que la víctima se abre el vientre con un puñal y deja sus entrañas a la vista de todos), no termina por ser más que una burda sombra de un acto como ese, llegando a convertirse en poco más que un berrinche pueril al estilo "o se juegan con mis reglas o se rompe la baraja". 



El suicidio es un tema bastante amplio. Investigando sobre él podemos encontrar cosas como este artículo.
Básicamente habla de que la canción Gloomy Sunday ocasionó una epidermia de suicidios. 


No sé yo vosotros, pero cuando se tratan de estas cosas me da mal rollo, porque siento como que al escuchar la canción voy a entrar en un estado inconsciente en el que voy a coger una pistola y me voy a pegar un tiro así sin más. Pero no, tranquilos, sigo viva tras escucharla, ¿si no como os escribiría esto?

Tal y como se dice en el artículo, no creo que la canción haya matado personas. Eso suena absurdo. Igual que cuando dicen que los fantasmas existen. Más bien, el culpable sería la época en que fue publicada, como Stack dice “es probable que las circunstancias de la época en Alemania (la Gran Depresión, el auge del nazismo) pudieran haber creado un ambiente idóneo para que los suicidas se identificaran con la canción”. 
Estoy de acuerdo con la canción. Los domingos son tristes porque son el último día de descanso, pero hay que estar preparados para el lunes. Es solo eso lo que te puede transmitir una canción. Tristeza. La música trasmite muchos sentimientos y emociones según mi criterio, porque las letras nos llegan pero... no creo que lleguen a tal límite.

Así que para esta canción tenemos un posible culpable, pero no es lo único que ha producido un gran número de suicidios. Volviendo al tema de Werther, tenemos el famoso "Efecto Werther". 

Como siempre, hay novelas que consiguen contagiarnos de alegría, de ganas de vivir, que nos impulsan a propósitos que quizá excedan nuestras habilidades, a alcanzar cumbres remotas, a enfrentarnos a la misma muerte con una sonrisa en los labios. Pero también hay novelas consiguen justo lo contrario: que abracemos el nihilismo, que miremos al abismo y que el abismo nos devuelva la mirada, que borremos de nuestro código indumentario cualquier prenda de vestir que no sea estrictamente negra. Cosas así. Pero las novelas, además de su poderoso influjo intelectual y emocional, también pueden ejercer como grandes inspiradores de modas y tendencias, incluso nocivas. Como sucedió con Werther.
Bien, pues el Efecto Werther tomó lugar por la novela de Goethe que empezó una serie de suicidios de formas que parecían imitar la del protagonista. De hecho, las autoridades de Italia, Alemania y Dinamarca la prohibieron por esa razón.
Y en ese aspecto tengo algo que decir. Tal vez muchas novelas hagan daño. Pero más daño haría en general el determinar qué se puede decir y cómo debe decirse, limitando los movimientos del autor, amordazándolo para evitar que algunas personas salten desde un puente. Porque hay saltos y saltos.
Tal vez las noticias puedan maquillarse para evitar determinado impacto social y emocional. Pero las novelas no son noticias. Las novelas son algo así como ventanas multisensoriales a la vida. Y la vida, lamentablemente, está llena de dolor y sufrimiento, de suicidas, asesinos, pederastas y personajes de similar ralea. 

Probablemente leer el libro no os producirá el efecto Werther. O quizá sí. El riesgo corre por vuestra cuenta. Pero que el riesgo no os impida disfrutarla.

En fin, para comprender el efecto que Werther tuviera sobre la juventud alemana del siglo XVIII, hay que considerar que, en una época donde las telecomunicaciones no existían, donde los rankings de libros más vendidos eran algo impensable y donde los libros sólo se recomendaban gracias al boca a boca, este libro se convirtió en un verdadero best-seller. Goethe pasó a ser considerado un maestro por los adolescentes y jóvenes, quienes no solamente imitaban al protagonista hasta en su forma de vestir, sino que, como ya he dicho, en algunos casos se sintieron tan identificados con el joven y desdichado Werther que hubo una gran cantidad de suicidios.

Esto también ocurrió con la muerte del famoso cantante Kurt Cobain. ¿Sabíais que al igual que Werther dejó una carta antes de suicidarse? 

Traducción:
Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería de ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk-rock que he ido siguiendo a lo largo de estos años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto.
Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo Rock'n'Roll.

Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del publico, a mi no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De echo no puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no seria justo ni para ustedes ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario.

Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente). Soy consciente de que yo, nosotros, hemos gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.

En estas tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente.

Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como había sido yo.


Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general...

Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por nuestras cartas y nuestro interés durante los últimos años.

Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recuerda Courtney que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. KURT COBAIN. Frances y Courtney, estaré en nuestro altar. Por favor, Courtney, sigue adelante por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí.
TE QUIERO. TE QUIERO.



Digamos que Kurt lo tenía todo pero no tenía nada. En el caso de Werther es diferente. Le falta Lotte, su amada. Le falta el amor. ¿Pero acaso el amor no es un suicidio? Quiero decir, nos entregamos a él, y luego cuando acaba, se extingue algo en nosotros. El suicidio es un estado permanente desde el punto de vista sentimental, ya que son pocos quienes tienen la suerte de enamorarse una sola vez en la vida y acompañarse hasta la muerte.

La mayoría buscan, encuentran, y luego viene la decepción. Tanto los cuentos como los poemas son un grito por la vida, por el amor anhelado, ¿no?

¿Será que casi todo amor es falso?, ¿será que solamente es platónico?, ¿o será que ni nosotros mismos podemos cuestionarnos sobre qué entendemos, cuándo y con quién con respecto a aquello que ya tantas veces ha sido cantado?

Vale, mi vena Werther salió a la luz. No, lo que realmente pienso sobre el suicidio, dejando atrás el amor, siendo el motivo cual sea, es que no lo veo bien. Quiero decir, cada uno es libre de hacer lo que desee con su cuerpo, con su vida, pero yo siempre lo he dicho y lo mantengo y mantendré, no veo excusa alguna para querer suicidarte. Puedo entender el deseo de querer hacerlo, porque te van mal las cosas o por lo que sea, que te puedes sentir tan oprimido que la única salida que veas es esa. Pero por muy mal que te vallan las cosas, siempre hay una salida.
Mi madre siempre me dijo algo que se me quedó grabado a fuego: si el problema tiene solución ¿porque te preocupas?, y si no la tiene, ¿porque te preocupas? Hay que mirar siempre adelante y tener fe, porque, aunque suene a tópico, la fe mueve montañas.

La única situación en la puedo admitirlo (porque yo lo pediría también si me encontrara en ella) es la eutanasia, pero ojo, solo en caso de estar siendo alimentado y mantenido por máquinas, sin ni siquiera poder saber si eres tú el que está en la cama postrado o solo una carcasa vacía mantenida artificialmente. Ese caso es el único que podría admitir, si tomamos la eutanasia como una forma de suicidio, que no lo tengo claro.

Por lo demás, no le encuentro excusa ninguna. La vida, es un don precioso y debemos vivirla hasta el final, sea cual sea la condición que nos haya tocado vivir. Y es que no sé, yo ahora veo las cosas de otra forma, no pasamos por nada que no estamos capacitados para superar, y por muy alta que nos parezca la montaña, si queremos, al final encontraremos la forma de subirla.

Que soy un poco optimista en este aspecto... pues puede (en verdad soy la cosa más pesimista de este mundo, já), y claro que es mucho más fácil decirlo que sufrirlo, puede que si algún día me ocurre algo cambie de opinión, pero eso no puedo saberlo. Solo puedo decir que pase lo que pase en el futuro, que la vida da muchas vueltas y nunca sabemos dónde vamos a terminar... nunca nada en esta vida podrá ser excusa para que alguien quiera quitarse la vida, debemos aprender a tomar las cosas con resignación y vivir lo que mejor podamos con lo que tenemos.

Yo nunca he sentido el deseo de suicidarme, además de que me parece cobarde (pero valiente a su vez): si, tú te mueres y se te acaban los problemas, pero ¿y tus amigos, tus familiares...? Les dejas a ellos todo el marrón. Como diría mi madre cuando me ve llorando por alguno de mis problemas y quejándome de que no puedo: "no hija, no, apechuga con las consecuencias y sal para adelante", y es que supongo que veo las cosas de forma distinta a Werther, aunque bueno, tampoco me he encontrado en mi vida en ninguna situación así.

Mucha gente, sobretodo influenciado por ideas religiosas, o por sus propias opiniones, opina que suicidarse es de cobardes y que la postura más fácil y cómoda que hay, que lo valiente, duro y difícil es seguir viviendo.
Entonces, con esas razones están reconociendo que esta vida es negativa y asquerosa, y que por eso tienen valor de seguir viviendo.
Y yo pienso que el matarse no es de cobardes, ¿has pensando en lo difícil y el valor que hay que tener para quitarse la vida? Y digo yo, ¿por qué tenemos que sentirnos obligados a vivir una vida a la fuerza, si no nos gusta y somos libres y dueños de nuestra vida?

Pienso que si realmente deseas suicidarte es porque te has cansado de luchar, y eso no debemos hacerlo nunca. Si realmente deseas salir de ese atolladero, al final, encontrarás la salida. Tenemos que ser consecuentes con lo que nos toca vivir, y vivirlo lo mejor que podamos.

Por otro lado, ¿sabíais que el suicidio se encuentra entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de 15 a 44 años y que se estimó que para el año 2020 la cantidad de estos hechos crecerá un 50 por ciento, hasta alcanzar 1,5 millones de muertes anuales? Y es que el suicidio está muy presente en estos días, no se me haría extraño ver otra de esas imágenes de cortes en las muñecas por las redes sociales, o simplemente buscando "suicidio" en google, saliendo bastantes resultados de blogs contando la vida de alguien que pretende quitarse la vida. Son como Werthers modernos, en vez de cartas, en un blog. Desde mi forma de ver, la gente que hace esos "intentos" lo hace para llamar la atención. Si se quisiera suicidar de verdad, buscaría la forma de que nadie se lo pudiera impedir (o por lo menos así lo haría yo).
Por supuesto que cada persona es un mundo y cada uno ve la vida de una forma distinta. Lo que para unos es un sacrilegio, para otros es una bendición.
No digo que haya que apoyarlo ni alentar a la gente a hacerlo, simplemente intentar comprender la situación de la persona y obtener la mayor información posible antes de hacer un juicio, porque cada uno es libre de hacer lo que le quiera, y yo no voy a comerme la cabeza con lo que hacen los demás.
Puede que haya sonado muy nazi, pero hace tiempo que he dejado de preocuparme por la gente en general, solo conseguía angustiarme más. Ahora me preocupo por las personas que me merecen la pena: amigos, familia, y poco más.


Pero pienso que en el Romanticismo lo del suicidio era visto con un aire romántico y ante los desamores les daba por suicidarse. Y por muy duro que suene, pienso que el Efecto Werther convirtió el suicidio en una moda más.

Por desgracia parte de ese aire del Romanticismo ha sobrevivido formando la moda emo. Dejando a un lado la naturaleza de Werther, estos prefieren irse al lado oscuro. Literalmente. El negro es fundamental en sus vidas. Pero sinceramente lo de que una persona sea emo se ha perdido. Al menos eso pienso. El pensamiento del suicidio se ha pasado, quiero decir, si quieres suicidarte no es precioso que seas emo. Más bien viene a ser una moda de estilo de ropa.

Aún así, el negro tiene asignado muchos de estos sentimientos: oscuridad, tristeza, pesimismo,... Así que sí, podemos tenerlo en cuenta. ¿Que a qué viene esto? Bueno, desde un principio Werther me hizo pensar en una película polaca que vi hace tiempo. Miento, en verdad me hizo pensar en dos: Suicide Room -de la que hablaba- y Chatroom. Esta última también trata el tema del suicidio (la recomiendo), pero veo más similitud a Werther con Suicide Room.

Bien, pues la película trata sobre un joven, adolescente, que su vida iba bien (como el inicio de la novela de Werther, su vida comienza alegre), pero, resulta que... digamos que se "cuela" por un chico con el que en un reto tenía que besar. Pero ese chico no siente nada por él, es más, destroza sus sentimientos de la forma más cruel.
Digamos que entre eso, el poco caso que le hacen sus padres, más la página web que encuentra con gente con deseo de suicidarse, cae en picado. Por lo que se introduce en el mundo de internet, donde esa gente intenta convercerle de que el suicidio esta bien, así resuelves tus problemas, es una liberación. Al principio el chico, llamado Dominik, no esta de acuerdo.


Total, retomando lo de antes, Dominik cambia, de pensamiento y de aspecto. Sí, emo.


Y como decía antes, sus padres no le hacen caso. Quiero decir, era un chico rico. Lo tenía todo, y no tenía nada. No tenía el aprecio de nadie, y por eso se sumergió en el mundo de un juego online de "suicidas", donde escuchan sus problemas. Y Dominik conoce a una chica, de la cual acaba prendado, y con la cual se cita. Antes de eso, decir que su sentimiento de soledad era extremo, a tal punto en el que se hace daño así mismo.


Pero su soledad llega a tal punto en el que, ya no es que este solo, si no que quiere estar solo. Se aisla, no sale de su cuarto, se mantiene a oscuras, lo único que le mantiene con vida es el portátil para hablar con aquella chica tal, y como Werther, aislándose de la sociedad en el caimpo.







Y al igual que Werther, un anhelo a quitarse la vida pasa por su cabeza antes del esperado final.




Sensible como Werther.


¿Como termina? Bueno, teniendo en cuenta su soledad, se cita con la chica con la que habla desde el portátil en un bar, pero esta no acude. Sus padres -preocupados por él tarde, cuando cosas graves le habían sucedido-, acaban con el internet. Y sin esa gente del juego y sin la chica, siente que su vida no tiene sentido. 
Creo que esto incluso le pasa a Werther. El suicidio no se realiza porque sí, creo que antes de esto tienes que formularte muchas preguntas tipo "¿Por qué me pasa esto a mí?" "¿Por qué no puede alguien ayudarme?" "¿Por qué no lo entienden?" "¿Por qué no puedo ser feliz?" "¿Por qué estoy tan jodido?" "¿Por qué no puedo olvidarme de ti?" "¿Por qué me tratas como a una mierda?" "¿Por qué mientes?" "¿Por qué nunca consigo que respondas mis preguntas?" "¿Por qué yo?" "¿Por qué nosotros?"

Y al final, no exactamente como Werther, acaba con su vida, en el baño del bar por una sobredosis de pastillas (no sé si pedir disculpas por el spoiler. Como si el título de la película no diera ya muchas pistas de por sí, ¿no?). 



¿Que por qué os he contado la película con detalles? Pues bueno, se supone que "no nos gusta leer cosas antiguas". Pero a veces no son tan antiguas. A veces siguen permaneciendo hasta nuestros días, como es el caso.

En conclusión, como el dicho dice "el tiempo todo lo cura", y cuando no es así, es que los mecanismos de la mente han fallado y esa persona está sumida en una depresión profunda y cualquier día puede hacen una tontería si no se le trata. Y por esto no sería un acto de cobardía, de hecho, desde mi punto de vista, quitarse la vida es algo muy valiente. Pero con el tiempo las cosas cambian, así que, ¿por qué no darte un tiempo y intentar arreglar tu vida conociendo a otras mujeres, Werther? ¿Por qué no esperar y intentar quedar con la chica de nuevo, Dominik?